sábado, 16 de noviembre de 2013

Cuídate, princesa.

"Está oscuro". No es la habitación la que está oscura sino su corazón, y Hugo lo sabe. Dos años compartiendo su vida con la mujer más maravillosa y, aun así, sabe que falta algo. Él ha luchado, lo ha intentado... Esa sonrisa que ilumina noches oscuras, esos ojos embriagadores que le atrapan sin remedio, esa risa angelical... Hugo está enamorado y eso es lo que provoca su sufrimiento.

Mira por la ventana mientras disfruta de una taza de chocolate ardiente. Llueve, no hay hojas en los árboles y las calles están vacías. Suspira. La decisión está tomada. 

-¿No hay una taza para mi?
-Hey... Pensaba que dormías. No quería despertarte.

Le da un beso en la mejilla y le sonríe. Duele. Se acerca al armario y coge una taza. Hugo sonríe, todavía recuerda el día en que decidió comprarle esa taza. Disfrutaba observando cómo se tomaba su café cada mañana en esa taza. Sensual pero divertida, tranquila y llena de energía. No terminaba de entenderlo pero todo lo hacía así, ella era así. Se sienta junto a él y mira por la ventana.

-¿Me quieres? - "que pregunta más estúpida, ya sabes la respuesta, Idiota."
-Pues claro, idiota. - Alexis sonríe - ¿Qué pregunta es esa?
Hugo sonríe por dentro. Idiota. Siempre lo llama así y siempre le ha gustado. Incluso un insulto parece la palabra más bonita cuando sale de su dulce boca.
-No me lo dices nunca... Empiezo a pensar que no me quieres. Llevamos dos años juntos y si todavía no has sentido que debías decírmelo, por algo será.
-Dime que estás bromeando.

Hugo clava la mirada sobre sus ojos. Qué mar más bonito, qué azul más intenso... Le duele pero necesita saberlo. A pesar de todo, él también merece ser feliz.

-Pensaba que eras diferente, que sabías ver más allá. - pausa. Finalmente, añade dolida. - Pensaba que TÚ me entendías.

Alexis se levanta, intenta irse de la habitación pero él la detiene. Esta vez no, ahora merece saber toda la verdad.

-No pienso dejar que huyas. No esta vez. Sé sincera, por favor...
-No entiendes nada... No me lo puedo creer.
-Después de estos dos años juntos empiezo a pensar que estás conmigo por estar. Es más cómodo estar con alguien que sola... Simplemente, es comodidad.
-Eres gilipoyas. - Esta vez, no hay palabra bonita. Esta vez, Hugo recibe una palabra envenenada con odio. Esta vez, Hugo entiende qué está pasando.
-Alexis... En el amor hay que arriesgarse. No vale quedarse a medias. Es un juego en el que se da todo o nada, y tú... Cariño mío... Tú no estás jugando conmigo. - Y el mar se alborota, se transforma, se vuelve loco. Las olas invaden la arena... - No llores, amor mío.
-No. - Alexis aparta la mano de Hugo y se limpia sus propias lágrimas. - Tengo miedo...
-Sé valiente. Todos tenemos miedo pero lo superamos, no dejamos que nos bloquee. Luchamos y nos enfrentamos a él.
-Te necesito.

Hugo la mira y le da un beso en la mejilla. Le acaricia la cara y, esta vez, limpia la gota que recorre su rostro. El mar sigue alborotado, debe llegar la calma. Hugo sonríe, va a la habitación y vuelve con una maleta en la mano. Ya sabía que hoy era el día, no podía esperar más. La habitación se colma de silencio, Alexis no quiere entender lo que sucede. Hugo se acerca a la puerta y la abre.

-¡Te quiero! - grita desesperada.
-Ojalá fuera cierto... - Hugo deja las llaves en el recibidor y sale del piso.

"Cuídate, princesa."

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