domingo, 17 de noviembre de 2013

Buenos días, cariño.

"Buenos días, cariño. ¿Escuchas el día que amanece? La ciudad nos espera. Siento los pájaros entonando la melodía del nuevo día, los coches peleando contra el silencio y la gente poblando las calles que están empezando a despertarse. Perdóname, no quería despertarte tan pronto... Ya sabes cómo soy, dormir nos quita momentos para disfrutar del fantástico día que nos espera. Venga dormilón, es hora de levantarse. ¿Sabes que es lo que más me gusta de las mañanas como esta? Exacto, despertarme a tu lado. ¿Hace cuánto que te lo digo? ¿Cómo? ¿Ya van 50 años juntos? No te enfades viejo cascarrabias, claro que no me he olvidado. Nunca me olvido de ti. Te quiero, amor. Feliz aniversario. ¿Qué te parece si nos escapamos y pasamos el día en el viejo lago? Sí... Nuestra primera cita fue allí. No sabes cuanto me aburrí ese día. Jamás habría pensado que ese chico, obsesionado con la pesca, sería algún día el padre de mis hijos. No lo sé, no sé porque accedí a una segunda cita contigo, pero algo en mi interior me dijo que te la merecías. Yo también me alegro de habértela concedido. Míranos ahora, 50 años después, todavía juntos, con tres maravillosos hijos y cinco alocados nietos. Hemos tenido mucha suerte, pocas personas encuentran al amor de su vida tan jóvenes... A mi padre nunca le gustó así que no se ponga así, Don Perfecto... Ya, bueno... Puede que tengas razón. Sí, bueno, no era muy difícil agradar a mi madre. Ella solo quería a alguien que me amase con locura. ¿Cariño, tú estás loco? Te lo pregunto porque solo un loco aguantaría con una sonrisa durante 50 años a esta vieja pesada... A veces desearía tener 20 años otra vez. Pues, ¿por qué va a ser? Por aquel entonces era hermosa. ¿Te acuerdas? Solía llevar un vestido rojo con topos blancos que me regaló mi madre. Adoraba como me quedaba ese vestido y cuando me sacabas a bailar, siempre te pedía que me hicieras girar... Se me levantaba el vuelo del vestido y disfrutaba como una niña pequeña mientras tú te reías porque siempre acababa mareada. A pesar de todo, siempre me hiciste girar... Ahora tengo el pelo corto y gris... Echo de menos mi largo cabello dorado. Tú jugabas con él, me lo acariciabas y me despeinabas continuamente. Nunca fui una dama hecha y derecha, cosa que a ti te encantaba. ¿Recuerdas? "No quiero una dama a mi lado, quiero una compañera de juegos. Quiero una exploradora, una aventurera que se suba las mangas cuando tengamos que subir una montaña. Quiero correr, descubrir paisajes inhóspitos. Quiero ensuciarme de amor y limpiarme con peleas. Las peleas son importantes, sobre todo si son de cosquillas. No quiero preocuparme del qué dirán sino de lo que tú pienses. Quiero una mujer que pueda vivir sin mi y que a pesar de todo, decida despertarse a mi lado todas las mañanas... Amor mío, no eres ninguna dama y, por eso, eres la mejor mujer que haya podido escogerme. Te quiero." ¡Qué bien hablabas! Sabías perfectamente qué decirme y cuándo decírmelo... Me tenías enamorada. Supiste conquistarme, cariño... No me mientas, ya no soy hermosa. Tú, en cambio, fuiste elegante hasta el último día. Pasaste de ser un joven hermoso a un calvo elegante... No te enfades. Ya sabes que el humor es una de mis muchas cualidades. Al final, nos hemos puesto a hablar y no hemos hecho nada. No sé qué planes tienes tú hoy pero a mi me apetece desayunar. ¿Por qué no me subes el desayuno a la cama? No hace falta que cocines nada. Conque me subas un zumo de melocotón, me conformo."

-Buenos días, mamá. Estamos todos abajo con el desayuno listo. Hemos pensado que hoy es un buen día para ir al cementerio... Echamos de menos a papá y los niños quieren pasar el día fuera. Además, hace sol así que podríamos hacer un picnik para comer. ¿Qué te parece?

-Buenos días, cariño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario